La doble vara de medir.
Para todos es conocido los Carnavales de Cádiz. Cada año durante diez días, más de 300 agrupaciones compiten en el Teatro Falla para determinar que grupo tiene la mayor labia. El disfraz, la sátira y el humor se entre mezclan en un escenario para representar la vida cotidiana o la política de nuestro país. Y es que los Gaditanos tenemos ese puntito, que hace que con ingenioso humor se reivindiquen aspectos de la vida diaria.
Este año la polémica se ha levantado con la letra y puesta en escena de la chirigota Chiclanera; "La familia del verdugo". Donde en tono de humor representan al personaje de Carles Puigdemont y hacen la representación de un cepo, donde preguntan al público si lo decapitan o no.
El independentismo Catalán se ha sentido muy ofendido y ha lanzado duras criticas, creando un gran debate y considerando que es un delito de odio.
Este año la polémica se ha levantado con la letra y puesta en escena de la chirigota Chiclanera; "La familia del verdugo". Donde en tono de humor representan al personaje de Carles Puigdemont y hacen la representación de un cepo, donde preguntan al público si lo decapitan o no.
La parodia solo ocupa un minuto y medio dentro de un repertorio de 25 minutos y en ningún momento se decapita a nadie, simplemente pasan a otra letra. El Carnaval se caracteriza por la libertad de expresión, las críticas acerbas, los juegos de palabras graciosos, el sarcasmo y la irreverencia de la parodia. Quizás no sea de buen gusto ver a nadie en un cepo, personalmente a mi no me gusta. Pero la intención no es otra que la de bromear, porque así es nuestro Carnaval.
Me resulta escandalosa la doble vara de medir, cuando se trata de ellos no existe los delitos de odio ni los golpes de estado, simplemente es su libertad de expresión. Si echamos un vistazo por Twitter nos podemos encontrar tweet como este:
Esto para los ofendidos no es un delito de odio, sino libertad de expresión. Si tiramos de hemeroteca, nos encontramos con que en Cardenas (Barcelona), se simula el fusilamiento de un concejal del Partido Popular, durante sus fiestas. Pero claro, esto tampoco es un delito de odio, sino un acto simbólico.
Representar el fusilamiento del edil, frente al domicilio particular de este, como os digo según ellos no es acoso, ni delito de odio. Pero para qué irnos tan lejos, si echamos un ojo a los Carnavales de Tarrasa de este mismo año, podemos encontrar un cartel donde se banaliza con la violencia sexual y se utilizan los colores de PP, PSOE y Ciudadanos para tapar las partes íntimas del cuerpo desnudo de una mujer.
Sin duda una nueva muestra de esa doble vara de medir que tienen. Nos encontramos una vez más ante la aplicación de una de las leyes más utilizadas por los independentistas, la ley del embudo: Para mi lo ancho y para ti lo agudo.

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